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Puertollano Ciudad Real Toledo Madrid

Cada uno enseña sus armas en la triunfal alternativa de Emilio Huertas

Roberto García-Minguillán de Gregorio · El toricantano Emilio Huertas se doctoró en tauromaquia el pasado sábado en el histórico coso taurino de Manzanares, y lo hizo con el toro “Rumbero”, marcado con el número 49, negro mulato de la ganadería de Manuel Ángel Millares, toro bien presentado, y de preciosas hechuras y buen juego, lástima que durará tan sólo tres tandas en la muleta, Emilio se lució de salida con vistosas verónicas, y en un quite de chicuelinas de manos muy bajas, faena de muleta bien estructurada y variada, y en la que sobresalieron la predisposición y hambre a triunfo, tras la certera estocada, obtuvo un trofeo.

Pero lo mejor de su actuación llegó en el que cerraba plaza, el toro de más movilidad de la tarde, en el reciente matador de toros natural de Santacruz de Mudela, sobresalió un vibrante comienzo de faena en los medios, con pases cambiados muy ajustados, poniendo al público en pie, para más tarde llegar a hacer rugir al centenario coso Mazagato, con tres tandas con la derecha, toreando encajado, figura erguida, hombros descolgados y clara sensación de relajo y disfrute, ¡Qué lujo torear para sí mismo en una tarde tan importante como es la de la alternativa!, lo dicho, muy firme actuación del joven Emilio Huertas, mató de media estocada y certero descabello que le pusieron en bandeja las dos orejas del burel, ¡Enhorabuena matador!, y le deseamos toda la suerte del mundo en este mundo tan difícil, pero tan apasionante, seguro que dará mucho de que hablar, pues tiene madera de torero. Saludó tras parear José Otero.

Iván Fandiño
El diestro de Orduña, Iván Fandiño está en un momento dulce, y arrolla allá donde pisa, y como tal lo hizo el pasado sábado en Manzanares, en una actuación formidable y de todo entrega, a su primero lo recibió con una larga cambiada de rodillas, para más tarde estirarse a la verónica; comenzó su faena en los medios con pases cambiados, todo entrega Fandiño consiguió ceñirse con el toro, cuando se le acabó por completo el gas al animal, el de Orduña no se lo pensó y se pegó un serio arrimón, aguantando impávido, los parones del toro, que le acariciaba con los pitones la taleguilla, en una actuación que llegó a asustar, tras una gran estocada cortó las dos orejas del burel.

Las mismas que debió cortar del quinto de la tarde; aunque el presidente sólo concedió una oreja, ya que la estocada quedó baja; a este lo recibió con verónicas intercaladas con chicuelinas; y fue en este toro, uno de los mejores de la tarde, con celo, clase, ritmo y para más inri, el que más duro, cuando pudimos disfrutar del estado de gracia, la plenitud torera, y la desnuda verdad de Iván Fandiño, donde crujió al toro pasaportándolo por ambos pitones con una hondura descomunal, hasta donde no da más de sí la muñeca y bajándole la mano hasta la saciedad, llego incluso a quitarse las zapatillas, para abrochar la faena con unas ajustadísimas bernardinas, que volvieron loco al graderío, mató de estocada caída, y el palco premio el trasteo otorgando el pírrico premio de un único trofeo, tras fortísima petición de la segunda oreja, y por consiguiente, el respetable premio al usía con una atronadora bronca al palco, por no conceder la segunda oreja. Trofeos al margen, tarde importante y muy sólida de Iván Fandiño que está que se sale; como así lo demostró el pasado sábado en Manzanares.

Daniel Luque
Daniel Luque no se quedo atrás y arreó lo suyo, no dejándose ganar la partida por sus compañeros, a pesar de contar con el peor lote de la tarde.

Su carta de presentación fue lanceando y pasándose al cornúpeta a escasos centímetros de su cuerpo sin moverse un ápice, que remató de una preciosa media y un desmayado con mucho arte, quitó por chicuelinas, y tras saludar Antonio Manuel Punta y Jaime Padilla, comenzó Luque la faena de muleta por estatuarios, sin pestañear, rematando con un soberbio pase de pecho de cabo a rabo y un primoroso trincherazo, que hizo levantar la temperatura. El toro se vino estrepitosamente a menos, llegando incluso a encogerse al verse podido, y toda la emoción tuvo que ponerla el torero, que tras cobrar una gran estocada que hizo que el toro cayera sin puntilla, las dos orejas cayeran a la buchaca.

Fue a por todas en el quinto, recibiendo al de Millares rodillas en tierra, la faena de muleta fue de las consideradas preciosas, cimbreando la cintura, y toreando con pulso y mimo, ante un toro venido a menos, el diestro de Sevilla, pero muy querido en la taurina localidad de Almodóvar del Campo, que le siguen en cada actuación, incluso con pancartas como ocurriera en Manzanares, extrajo soberbios naturales y pases de pecho a cámara lenta y echándoselo al burel la hombrera contraria, muy en torero se midió con el toro al final de faena con un circular completo, no faltando la marca de la casa: las luquesinas, y un desplante muy torero, besando la testúz del toro, mató de estocada a dos tiempos, y cortó la oreja con fuerte petición de la segunda.

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