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Iván Fandiño: «No hago distinciones entre unas plazas y otras, hay que salir cada tarde dispuesto a darlo todo»

Iván Fandiño.

Roberto García-Minguillán de Gregorio · Es la revelación de la temporada del 2011. Un tipo sencillo, sincero y sacrificado para su profesión, siendo todo un ejemplo de que la espera, el trabajo y la constancia pueden dar un día sus frutos. Quedamos con Iván Fandiño en la finca de nuestros queridos amigos de la ganadería Gallego, donde se ha estado preparando durante todo el invierno. Y encontramos a un Fandiño que, como él mismo nos reconoce en plena entrevista, habla con el corazón.

Conozcamos a este torero que merece la pena, un torero empecinado en reivindicar la pureza, la hondura y el temple como claves para lidiar toda clase de toros: día a día ahonda en un toreo más puro y clásico. El torero vasco, que en este San Isidro cautivó a los exigentes aficionados madrileños, tres tardes y tres orejas, ratifican su triunfal paso por el serial ‘venteño’. Además, ha rubricado éxitos en plazas como Pamplona, Toledo, Teruel, El Puerto de Santa María, Azpeitia, Gijón,… o en su única actuación en nuestra provincia, en Valdepeñas. Iván Fandiño decidió tirar la moneda al aire y finalmente,… salió cara. ¡SÍ, pero de toreo caro!

Iván Fandiño. ¿Cuál es el motivo por el cual un joven natural de Orduña decide ser torero?
No hay ningún antecedente y de hecho no te podría decir el momento exacto de mi decisión. Creo que fue un cúmulo se situaciones y de circunstancias. Sí que es cierto que al lado de Orduña hay un pueblecito con una feria de novillada sin picadores y encierros por la mañana, que también tienen la modalidad ‘chiqu’ o  pequeños y desde que tenía cuatro o cinco años recuerdo correr esos encierros con un tío y un primo todos los años; no fallamos nunca. Quizás en parte viene de aquello. A los doce años ya empecé a meterme en los encierros de los mayores y fue entonces cuando me ofrecieron un capote, pegué un par de chicuelinas y así fue como me entró del todo el gusanillo.

Hablemos de tus comienzos y en concreto de una de las tardes claves en tu carrera. El 12 de septiembre de 2004 te presentaste en Madrid, la auténtica catedral del toreo, con un novillo de Navalrosal al que cortaste una merecida oreja. ¿Qué recuerdos guardas de aquella tarde?
Madrid para mí, hasta el día de hoy, ha sido mi salvoconducto para todo tanto para lo bueno como para lo malo. La mayoría han sido tardes buenas y una la recuerdo con un poquito de añoranza porque me hacía mucha falta triunfar ese día. Pero la novillada de Navalrosal fue un antes y un después en mi carrera, porque ese año había hecho mi presentación en San Sebastián y no había pasado nada y venía un poquito con la cosa a la retranca. No tenía más plazas importantes para poder dar un toque de atención, aunque yo me había estado esforzando por los pueblos de la sierra de Madrid y Guadalajara. Madrid era el todo o la nada y gracias a que me encontré con aquella novillada y si no hubiera sido por el mal uso de la espada, en el otro novillo hubiera cortado otra oreja y hubiera salido por la puerta grande.

Iván Fandiño. El 25 de agosto de 2005 tomas la alternativa en tu plaza de Vista Alegre con el toro ‘Afrodisíaco’, un castaño de la ganadería manchega de El Ventorrillo. Tu padrino fue Julián López ‘El Juli’ e hizo de testigo Salvador Vega. ¿Aún recuerdas las palabras del maestro Julián en la ceremonia de la alternativa?
Siempre has oído hablar que es un día para disfrutarlo aunque he decir que en mi caso no fue así. Todos los días en los que he alternado como matador de toros, hasta este año, han sido una gran final, una ‘champions league’, porque necesitaba un triunfo cada tarde para ir abriéndome paso, no tenía otra. Y Bilbao siempre era la plaza talismán en donde yo tenía que triunfar sí o sí. Por eso, una alternativa con un cartel en Bilbao, en la Aste Nagusia con Juli y Salvador Vega, en una de las corridas estrellas de la feria que era la del Ventorrillo, para mí lo era el todo. Necesitaba un triunfo a golpe cantado y tal era la predisposición con la que llegaba, que todo lo que rodeaba aquel día, era la tarde de mi doctorado, no lo viví; fue como un último día para mí.

En tus inicios quizás toreaste poco, pero las ansias de triunfo no te faltaban. Eso sí, se puede decir que siempre te ha tocado bailar con la más fea y quizás sea ahora ésta la que te haya abierto el camino. ¿Puede ser?
No, tampoco. Nunca he rehuido de las cosas que me han tocado y cada persona, tanto en la vida como en el toreo, tenemos las circunstancias de una manera o de otra. Sí que es cierto que cuando te propones conseguir un sueño, si estás dispuesto a dejarlo todo en el camino por conseguirlo, creo que no puedes deshacerte de nada de los recuerdos, ni de nada de lo que te ha tocado sufrir. ¿Que te está viniendo mas duro? posiblemente. Eso sí, al final el camino y la meta a conseguir es la misma que la de los demás. Por mí parte va a ser mucho más valorado lo que me está costando llegar a conseguirlo, pero no creo que me haya tocado siempre torear con la más fea. Ha sido más duro, me ha tocado lidiar con las divisas menos agradables para el resto de toreros, pero también hay que sacar el lado positivo, que me ha aportado y me ha forjado como un torero, al que posiblemente ahora mismo le valga un mayor número de toros.

Iván Fandiño. En la temporada 2010 Iván Fandiño rompe todos los moldes y está en boca de todos los aficionados, como torero revelación. Recordemos cómo fue esta temporada de escaladas en todas las ferias.
A mi forma de entender, lo más importante fue el aldabonazo de la mini feria de la comunidad, con el toro de Guardiola, con ‘Agricultor’. Creo que este triunfo me sirve para poder entrar en carteles, que hasta entonces quedaba un poquito de lado porque no era lo suficientemente conocido y no estaba lo suficientemente valorado. Creo que desde aquel 1 de mayo empieza todo a cambiar el curso. Ya se empieza a ver a Iván Fandiño con un concepto del toreo muy apropiado para otro tipo de corridas de toros; se empieza a valorar y a anunciar en otro tipo de corridas, como pudo ser el caso de Bilbao, dejando aparte cómo saldrían las cosas, con un cartel con Ponce y Perera. Con una corrida del Puerto de San Lorenzo ya toda la cosa cambia. Aunque toca matar ese otro tipo de corridas de toros, ya se empieza a forjar tanto en el aficionado como en la prensa taurina y a nivel general otro tipo de concepto, mas que del toreo aguerrido de Iván Fandiño, de predisposición, que salía dispuesto a la plaza a jugarse la vida con corridas duras. Ése ha sido el fondo de esa temporada y lo importante fue terminarla así y comenzar la del 2011 con este buen momento.

Para la gente que aún no conozca a Iván Fandiño, ¿cómo definiría el propio torero, el toreo que llevas dentro y llevas a la práctica cada tarde de toros?
Nunca he sido de definir mi concepto del toreo, tampoco es que sea un concepto como tal. Es decir, creo que soy yo, Iván Fandiño, no estoy basándome en algo en lo que creo o en lo que quiero expresar, sino que expreso lo que siento, simple y llanamente. Sí es cierto que como persona, sería como andar en ese término de la pureza, la verdad y el clasicismo. Creo que así me considero.

Iván Fandiño. ¿Cómo es el día a día de Iván Fandiño?
Muy normal o eso creo. Se levanta a las seis de la mañana, sale a correr y cuando vuelve si hay que hacer cosas en el campo se hacen. Entrena luego, como muy temprano sobre la una de la tarde y a las tres estoy nuevamente entrenando en la plaza de tientas. Y más tarde pues básicamente montando a caballo, o seguir haciendo labores de campo. A las nueva de la noche una cenita ligera y hora de descanso, para a las diez de la noche estar ya en la cama. Así es la vida de Iván Fandiño.

¡Vamos que no paras! ¿Con qué compañero o compañeros te motiva torear más?
No, soy yo conmigo mismo. Muchas de las veces creo y siempre he dicho que la autoexigencia es una de las mayores virtudes para un torero o para cualquier persona que tenga aspiraciones en la vida. En mi caso es así y el de no salir de una plaza satisfecho consigo mismo y llegar a la casa pendiente de que tengo me mejorar muchísimas cosas o hacer hincapiés en otras, es lo que me hace seguir creciendo. Con lo cual, el mayor rival que tengo en la plaza soy yo mismo.

Iván Fandiño. ¿Sueles leer lo que dicen de ti, los rotativos locales, regionales o nacionales?
No, la prensa nada. Sí que hubo un momento en el que me dejaba influenciar, pero ahora ya nada, ni para bien, ni para mal.

¡Hombre Iván, Oretania y su sección ‘Albero’…!
Jajaja, eso se da por hecho. Oretania está al margen, claro que la sigo.

Iván, sin pasarte, en sólo una palabra, dime todo lo que significa para ti,

– Torero de arte o valor:
Ambiguo; aunque me pase en la definición, te añado lo siguiente, para mandar de valor, para disfrutar de arte.

– Comprendido. Ahora dime una plaza:
Madrid.

– Un color:
Morado.

– Un encaste:
Veragua.

– Una ciudad para vivir:
El campo.

– En tres palabras, claro, dime una terna histórica:
Joselito ‘El Gallo’, Juan Belmonte y Manolete.

– Una comida:
La pasta.

– Una bebida:
El agua.

– Una tarde para el recuerdo:
La de Carriquiri del 2 de mayo.

– La familia de Javier Gallego:
Mi familia.

– Y por último, Diego Robles:
Un fenómeno, no se como valorártelo, pues seria imposible en una palabra, yo creo que es el concepto del entrenamiento para disfrutar en la plaza.

Iván Fandiño. Además de la inminente proyección como torero, en esta temporada te hemos visto que estás obsesionado por conseguir la pureza, gusto y una mayor hondura en tu toreo. ¿Cuál es la meta que anhela conseguir Fandiño?
Ninguna, meta no tengo. El día que tenga una y sepa que la voy a conseguir estaría perdido. Creo que siempre tendré el horizonte muy abierto para seguir indagando en nuevos caminos, igual que me está pasando ahora mismo recreando suertes nuevas o haciendo cosas diferentes a las que se han venido haciendo hasta ahora. Creo que el valor de la espontaneidad jamás se debe perder y el valor de poder seguir ahondando en cosas importantes y cosas nuevas debe de seguir estando ahí. Ahora mismo tengo pequeños objetivos, próximas paradas, pero una meta… El día que me tenga puesta una meta y sepa que está cerca un fin, se terminaría la carrera de Iván Fandiño.

Iván Fandiño. Hablemos de la temporada de 2011, que sin duda está sido fructífera en lo que a triunfos se refiere. Si no te importa vamos a recordar tú paso por Madrid: tres tardes, tres orejas. Recordemos con los seguidores de Oretania lo que ha sido el balance de tu paso por la catedral del toreo, Las Ventas.
Se puede decir que hubo un poco de todo. En la primera tarde, en la de la comunidad con la ganadería de Carriquiri se pudo ver el torero de valor, el aguerrido, de poder sacar una faena lucida a un toro, que probablemente o prácticamente nadie lo había visto, ni desde el tendido ni desde el callejón. Porque así fue como se vivió; creo que ése fue el primer paso importante y el primer aldabonazo importante. La gente ya empieza a hablar de Iván Fandiño fuera de la plaza. Luego llegó la sustitución, que me permite realizar mi concepto propio del toreo, una forma de entender el toreo que hasta esa tarde no lo habían visto en Madrid ni en muchos sitios. Yo sabía que lo llevaba dentro porque en el campo lo había estado haciendo y sabía que tenía que salir algún día, pero para ellos las circunstancias y el toro me tenían que ayudar. Y aquel día se dieron esas circunstancias y el toro propicio para que aquello tomara aquel rumbo y que la gente viera que también podía ser un torero con clase, con hondura y con unas formas que no tenían nada que ver con lo otro; aunque sí es cierto que siempre he intentado practicar el mismo tipo de toreo tanto a unas ganaderías como a otras. Sin duda, ésas fueron las dos vertientes de mi toreo, de saber que soy capaz de cortar una oreja a un toro de tantas dificultades y tan agresivo como fue aquel de Carriquiri. Y también impartir o plasmar nobleza, suavidad y temple a un toro que lo requería y, en especial, una estética y unas formas muy acordes con ese tipo de corridas de toros. Por último, la más importante creo que fue la de Cuadri, pues esa tarde fue un cúmulo de lo que fueron las otras dos. Recuerdo que el primer toro fue muy exigente, un toro que me hizo de sacar mucho de mí, de dentro, porque a la postre no era fácil estar delante de aquel toro. Y luego ese segundo toro, que aun luciendo el toro para tanto el ganadero como para el público, yo sabía que tenía ese fondo como para poder permitirme esas tres o cuatro primeras tandas que me permitió por el lado derecho y que lo iba a poder cuajar a gusto. Y así fue. Creo que en esa última tarde se dieron las circunstancias de las otras dos.

Iván Fandiño. Pamplona fue otra de las tardes rotundas de la temporada de 2011. Una oreja y una dimensión de figura del toreo en donde incluso decidiste probar cosas nuevas, como es el caso de recibir a uno de tus antagonistas en el mismo platillo de la plaza, con unas gaoneras de infarto. Quizás como has dicho anteriormente el afán de superarte a ti mismo cada tarde y probar cosas nuevas te pueda. ¿Fue esto lo que ocurrió en Pamplona?
A Pamplona iba con una pequeña espina del año pasado. Porque me anunciaron con la de Dolores Aguirre y no tuve suerte en el sorteo y las cosas no rodaron todo lo bien que hubiese querido. Y por circunstancias, este año iba con una corrida buena, de Fuente Ymbro, en la denominada feria del toro. Iba con mucha ilusión de ratificar o de poder quitar aquel mal sabor de boca que tenía del año anterior y creo que se dio bastante bien. Sí que es cierto que lo de la porta gaonera, como muchos medios lo han bautizado, pues es una cosa que tenía en mente y que yo pensaba y creía que se podía hacer. Claro, también te voy a decir que iba predispuesto aquel día, ningún otro día para hacerlo. Lo he entrenado en el campo. En la soledad de la plaza de tientas me imagino muchas cosas, pero luego nunca sabe lo que pueda llegar a pasar en la plaza con el toro. Pero aquel día, no sé porqué, es cierto que estaban saliendo las cosas muy bien. Madrid estaba muy reciente, la gente estaba pendiente de Iván Fandiño; se me estaba anunciando en muchas ferias importantes y en ese momento sabía que mi ascensión la tenía en las manos. Sé que en tardes tan importantes y transcendentales como puede ser Pamplona hay que hacer un esfuerzo. Lo que me pasó, por ejemplo, en el sexto toro, que fue blando, manso, que se te va a las tablas y no tienes opciones de poderle hacer la faena que tu quieres hacer en una plaza como ésa y te quedas un poco a medias tintas. No sé cómo fue, pero en esa tarde se me iluminó lo que había estado entrenando y me dio por ahí. Como te puedo decir la tarde de Bilbao, que me dio por tirarme a matar sin muleta. Pero no son arrebatos, son cosas que las he hecho yo en la soledad del campo, que sé que se pueden hacer. Ahora, llevarlas a la práctica es otro cantar, pero en este caso, salió todo bien y el algo bonito. Son cosas diferentes que al aficionado también le agrada ver.

Iván Fandiño. Esta temporada el nombre de Iván Fandiño está presente en la mayoría de las ferias de toda España, en carteles de postín. Miremos o recordemos tiempos pasados. ¿Hubieras imaginado en el mejor de los sueños, ocupar el puesto mandón en el que actualmente te encuentras? ¿O quizás sea la recompensa a tantos duros años de sacrificio?
Claro que sí. No te imaginas que pueda llegar, no te planteas el vivir solamente para el toreo o tener este ritmo de vida que yo tengo para dedicarme exclusivamente a mi profesión. Sueñas con ello e, incluso, te planteas que pueda llegar. Cuando llega, pues… fíjate, parece que lo veías mucho más lejano o no pensabas que te podía tocar a ti porque esto sabemos que a todos no le toca. Hay quien se dedica incluso tanto o más que yo, que hace de su profesión su vida, pero claro que sí, porque el objetivo, tarde o temprano es ése. Las fuerzas y el ánimo que te tiene que dar cada día es el saber que tu tienes la opción de poder conseguir aquello que quieres, y que deseas conseguir.

Iván Fandiño. Y llegamos al último tercio de nuestra entrevista deseándote toda la suerte del mundo para las próximas comparecencias. En Ciudad Real no sé si te veremos mucho, pues prácticamente hasta la fecha es segura tu presencia en la feria del toro septembrina de Almodóvar del Campo, del próximo 16 de septiembre. Imaginamos con ganas de pisar los “cálidos” alberos estivales manchegos, ¿verdad?
Pues sí, me encanta torear en vuestra tierra porque es una zona que me gusta. Fíjate que no tenía la suerte de haber parado por aquí mucho tiempo, pero aunque conozco desde hace tres años y tengo una gran amistad con la familia de Javier Gallego, es este año cuando se me brinda la oportunidad de hacer mis entrenamientos y hacer mi cuartel general aquí. Y es cuando empiezo a conocer esta zona y esta provincia; qué duda cabe que cada día me gusta más.
Con respecto a lo de Almodóvar, te puedo decir que afronto el compromiso del 16 de septiembre con mucha ilusión, porque conozco el pueblo, a sus gentes… Y una muestra de que estoy muy a gusto en Almodóvar es el hecho que de que voy todos los días allí a hacer prácticamente todo; compro la prensa, la comida, todo vaya…
Y el día de la corrida habrá que ir a comerse unos churros al bar de mi amiga Loli, que están los churros buenísimos y son gente encantadora (risas). La verdad, soy una persona no hago distinciones entre unas plazas y otras; tan importante es la persona que paga una entrada para ir a ver una corrida de toros en Almodóvar, como el que va a Madrid, tienen la misma valoración. Hay que salir cada tarde dispuesto a darlo todo. Bajo mi punto de vista, Madrid es Madrid y Almodóvar es Almodóvar; el tipo del toro no es el mismo, pero sí que la exigencia del torero debe de ser la misma.

Muchísimas gracias Iván.
Gracias a vosotros, debo de reconocer que he estado muy a gusto.

Agradecemos al diestro todo el tiempo que nos ha dedicado, y también queremos agradecer de corazón a la familia de Javier Gallego, y en concreto a Javier, que está pasando unos momentos delicados debido a problemas de salud. Desde oretania.es damos todo el animo tanto a él, como a su familia, deseando una pronta recuperación y ese aliento y calor que sólo él sabe transmitir a los demás. ¡Mucho ánimo Javier!

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