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Puertollano Ciudad Real Toledo Madrid

Cumbre de Cayetano en tarde triunfal en Puertollano

Los tres diestros, a hombros al término del festejo. Roberto García-Minguillán de Gregorio · Tardes como la vivida ayer en el coso minero son de las que hacen afición, una tarde marcada por la seriedad de los toros que mandaron desde tierras jiennenses los Hermanos Collado Ruiz a una plaza de tercera categoría, de imponente presentación los lidiados en cuarto y quinto lugar, con gran nobleza y muchísima calidad de dichos, aunque la mayoría pecaron de falta de fuerzas. Hubo incluso petición de indulto al tercero de la tarde. Y, entre tanto, una faena de Cayetano para el recuerdo. Ponce y Puerto no se dejaron ganar la partida y ofrecieron una gran tarde de toros.

La plaza de cubrió en algo más de medio aforo, en tarde entoldada y donde incluso una intermitente llovizna hizo acto de presencia en el quinto de la tarde.

Ponce vuelve a dejar rendida a la afición
Ponce, en plena fanea. Enrique Ponce se las vio con un primer toro de gran calidad, pero muy escaso de fuerzas, ante el cual el de Chiva con su varita mágica de hechicero del toreo volvió loca a la afición puertollanera. Soberbias tandas por ambos pitones, destacando por el derecho. Todo con mucho mimo, temple y una despaciosidad incomparables. Las ‘poncinas’ terminaron de caldear el ambiente y una estocada algo caída fue la rúbrica para que se le concediera la primera oreja de la tarde; también hubo una unánime petición de la segunda.

El de Chiva, agradeciendo los trofeos. Con el cuarto Ponce volvió a sentar cátedra, en una labor de maestro del toreo con un ejemplar difícil por su incierta embestida a perseguir los engaños del valenciano. Lo exprimió por ambos pitones con el desmayo y la naturalidad que le caracteriza, consiguiendo levantar al público de sus asientos y, tras pinchazo y estocada, se le concedió una meritoria oreja.

Puerto vuelve a destacar en la provincia
Puerto, en plena faena. Víctor Puerto tuvo una tarde lucida en Puertollano. Dos orejas ganadas a ley, con dos toros de distinta condición aunque mejor su primero y ambos de extraordinaria clase pero que se vinieron a menos en la muleta. Puerto los pasaportó con dignidad, consiguiendo incluso tandas meritorias, algo intermitentes y que llegaron mucho al público. Lo mejor llegó al natural en su primero, aunque eso sí, de uno en uno.

El de Cabezarrubias, agradeciendo el apoyo del respetable. En el quinto, un toro excesivamente flojo, Puerto siempre a media altura se trabajó a cal y canto la puerta grande, estando por encima del burel. Consiguió algunos naturales extraordinarios, los circulares algo atropellados. Remató la obra con un toreo de cercanías y un estocada de efecto fulminante. A ambos le cortó la oreja, aunque en el quinto se le pidió el doble trofeo.

Hay que resaltar la seriedad del presidente durante toda la corrida, y el buen manejo capotero de Puerto en su primero, el apretado quite por chicuelinas y una media de cierre rodillas en tierra de cartel de toros.

Cayetano despliega su mejor toreo en Puertollano
Cayetano, en plena faena. Cayetano se llevó el gato al agua, no con el que cerró plaza, un ejemplar parado ante el que poco pudo hacer y estando desafortunado con el acero.

Pero cuando el público disfrutó a lo grande de la personal tauromaquia de este torero de dinastía había sido con en el tercero de la tarde, un toro que de primeras fue protestado ya que el picador, en un descuido y con la divisa, provocó que se rajase parte de la piel y aunque no era grato de ver dicha imagen, la causa no era justificada como para ser devuelto a los corrales. Fu entonces cuando la magia del arte del toreo, un arte inigualable donde los haya, hizo que esa misma gente que de primeras protestaba el toro, acabara pidiendo el indulto.

Saludando al público. Cayetano lanceó el capote con sentimiento, torería y una infinita despaciosidad. Comenzó la faena de muleta de una manera muy torera y el culmen llegó con la derecha, donde el toro iba embebido a la muleta del menor de los Rivera Ordóñez, humillando a más no poder. Se sucedieron tandas monumentales, bajándole mucho la mano; si una era buena, la posterior era superior. Con la mano izquierda bajó el nivel de la misma, pero de nuevo cambió la mano a la derecha y fue un clamor, un recital del toreo más puro; la plaza se vino completamente abajo. Los cambios de mano desprendieron aroma rondeño por los cuatro costaos y, a pies juntos, Cayetano se vació y los tendidos pidieron el indulto del bravo y noble ejemplar. Sí es verdad que con la izquierda no se vio del todo claro al toro y, para mas ‘inri’, al final de faena ‘cantó la gallina’; fue una pena, pues el toro poseía una gran nobleza. Cayetano, en un gesto que le honra, quiso homenajear al ejemplar rematando la obra de una estocada recibiendo; fue necesario el uso del verduguillo y el diestro paseó las dos orejas de su antagonista y al toro se le fue concedida, con suma justicia, una merecida vuelta al ruedo a cámara lenta, como así fue el toreo que se vivió ayer en Puertollano.

Lo mejor, la foto final con los tres toreros en volandas aclamados por la afición en una tarde para el recuerdo.

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